... no hay mente tan astuta como la evidencia que la naturaleza ofrece.
1- ESTADO DEL MEDIO AMBIENTE CUBANO
       
 
Peligro, vulnerabilidad y riesgo de penetraciones del mar en las zonas costeras de Cuba
 
Por su posición geográfica el país se encuentra sometido a los efectos de los fenómenos atmosféricos tales como: ciclones tropicales, frentes fríos y bajas extratropicales, todos estos en la generalidad de los casos, tienen asociados penetraciones del mar e inundaciones en la zona costera, las que presentan mayor o menor afectación dependiendo de la combinación de los factores físico-geográficos y los meteorológicos.
De acuerdo con el estudio realizado por el Instituto de Meteorología, denominado «Impacto del Cambio Climático y medidas de adaptación en Cuba», existen 244 asentamientos costeros sometidos a los más diversos grados de peligro y, condiciones de vulnerabilidad y riesgo. Cuentan con una población de aproximadamente 1,5 millones de habitantes (más de 10% de la población del país) que viven a una distancia entre 0 y 1000 m de la línea de costa, 84 %
  de estos asentamientos, que agrupan más de 97% de la población costera, se ubican a menos de 200 m del litoral y clasifican como urbanos 63 y como rurales 181 (Tabla 17)
Se observa además, un predominio de asenta-mientos en costas bajas acumulativas (48 %). Para este estudio no fue tomada en cuenta la provincia de Ciudad de La Habana, ya que por su peso relativo en el contexto nacional, la diversidad y extensión territorial que presenta es motivo de estudio aparte. Del total de asentamientos costeros estudiados, 51 han reportado inundaciones por penetraciones del mar (28 urbanos y 23 rurales), con una población de 656 155 habitantes. De ellos, 21 se ubican en la zona de alto peligro. Además, reportan inundaciones significativas la zona litoral de la ciudad de La Habana, donde se afectan alrededor de 40 000 habitantes (Tabla 18).
     
TABLA 17. Asentamientos costeros localizados total o parcialmente por debajo de 1 m
 

Categoría

No. asentamientos

   %

Población (hab)

    %

No. viviendas

Urbanos

42

43,0

43 604

86,6

10 730

Rurales

56

57,0

6 702

13,4

6 557

Totales

98

100,0

50 306

100,0

17 287

 
  Fuente: Impacto del Cambio Climático y medidas de adaptación en Cuba. INSMET,1999.
 
     
TABLA 18. Zonas de Peligro
 

Zona de peligro

No. asentamiento

Población

Viviendas

Muy alto

7

7 628

2 682

Alto

21

241 925

61 967

Moderado

6

126 121

31 762

Bajo

17

280 481

74 541

TOTAL

51

656 155

170 952

 
  Fuente: Impacto del Cambio Climático y medidas de adaptación en Cuba. INSMET,1999.
 
     
Aunque la Ciudad de La Habana no se incluye en esta investigación, los estudios realizados hasta el momento indican que es afectada por dos fenómenos meteorológicos: los ciclones tropicales y los frentes fríos.
El “malecón habanero” es el caso más significativo referido al peligro, la vulnerabilidad y el riesgo por las penetraciones del mar en el país. Posee una longitud de 7 km y funciona como una línea quebrada de protección que ofrece diversidad de resistencia al oleaje provocado por la acción de eventos meteorológicos severos, y una persistencia de los vientos superior a las 12 horas con un rumbo fijo del NW y velocidades sostenidas ³ 15 m/seg., causa olas ³ 4 metros de altura que sobrepasan la capacidad
  de contención del muro y deja a su exposición elementos en riesgo de gran magnitud (45 800 habitantes, 52 ha. de inundación peligrosa, 183 ha. como áreas de influencia, 12 041 viviendas afectadas donde la densidad de población es de 250 hab/ha).
Los indicadores recogidos expresan, junto a las actividades económicas e infraestructuras vial, eléctrica, comunicación, acueducto, alcantarillado y otros servicios, las afectaciones potenciales y reales que sistemáticamente entran en juego y que hacen perder el funcionamiento de la Ciudad ante estos eventos, implicando la evacuación y posterior mitigación de los daños, en particular a la población residente.
     
     
Clima
   
     
a transitado hacia condiciones caracterizadas por el incremento de la temperatura superficial del aire y una mayor influencia del evento El Niño / Oscilación del Sur (ENOS), pudiendo apreciarse el aumento de la frecuencia e intensidad de eventos de sequías moderadas y severas; el incremento de la proporción de totales de lluvia en invierno, asociadas a eventos de grandes precipitaciones, así como mayor capacidad destructiva de las líneas de tormentas prefrontales y tormentas locales severas. Estas condiciones, en el decenio en curso, se han intensificado.
El nivel de radiación solar en Cuba es alto, a través del año muestra máximos en abril y julio superiores a los 20 MJ/m2 y mínimos en diciembre y enero, inferiores a los 12 MJ/m2.
  La insolación alcanza también altos valores, con sumas anuales de aproximadamente 2 900 horas-luz en las costas e inferiores a las 2 500 horas-luz en las montañas.
Los valores medios anuales de la temperatura (Cuadro 9) oscilan desde 24ºC en las llanuras, hasta 26ºC y más en las costas orientales, con una disminución de los valores de esta variable en las áreas correspondientes a los grupos montañosos principales del país, descendiendo incluso a magnitudes inferiores a 20ºC en la parte más alta de la Sierra Maestra. En invierno (enero) oscilan como promedio entre 20 y 22ºC en las regiones occidental y central, entre 22 y 24ºC en la oriental; mientras que en verano (julio) están entre 26 y 28ºC en la mayor parte del país y a más de 28ºC en las costas de región oriental.
     
Cuadro 9. Valores medios de distintas variables meteorológicas por regiones y para toda Cuba
 

Indicadores anuales

Región
Occidental

Región
Central

Región
Oriental

Cuba

Temperatura  media.      ( °C )

24.4

24.6

25.5

24.8

Temp.  Max . media.       ( °C )

29.7

30.3

30.9

30.3

Temp.  Min.  media.        ( °C )

19.8

19.7

21.0

20.2

Humedad relativa media  ( % )

80

80

79

80

H.r.  a las 7:00  am. ( % )

92

92

91

92

H.r. Media a la  1:00 pm.  ( % )

64

62

62

63

Precipitaciones               ( mm )

1 333

1 218

883

1 144

 
  Período empleado: 1967-1988, excepto la precipitación (1941-1995).
Fuente: Instituto de Meteorología (1998). Tomado de Programa Nacional de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, Cuba, 1999.
 
     
El elemento climático más variable, es la lluvia, con un acumulado medio anual de 1375 mm. En la mayor parte del territorio, el año se divide en dos períodos estacionales, lluvioso (de mayo a octubre) y poco lluvioso (de noviembre a abril). En el primero se registra aproximadamente 80% del total de lluvia anual, y en el otro 20% restante. En el nordeste de la región oriental y sus zonas montañosas, los acumulados en ambos períodos estacionales son similares, dada las particularidades de la circulación atmosférica invernal y la orografía en el área. Allí se localizan las zonas donde más llueve (más de 3 000 mm anuales), mientras que en todo el litoral sur de Santiago y Guantánamo, a sotavento de la Sierra Maestra y del Grupo Sagua – Baracoa, se registran los valores más bajos del país, con 600 mm de lluvia. Otras zonas con registros relativamente bajos de lluvia son la costa norte de Camagüey (incluyendo los cayos), Holguín y Las Tunas, costa sur de Cienfuegos y Sancti Spíritus, y suroeste de Pinar del Río. Aunque la variabilidad de la lluvia es mayor en el período poco lluvioso, el impacto socioeconómico de la irregularidad en la temporada lluviosa es mucho más importante.
La humedad relativa es normalmente alta, con valores por encima de 60%. Los máximos diarios ocurren a la salida del sol (en ocasiones llega a ser superior a 95%), más elevados en las zonas montañosas y en el interior del país. Los mínimos (al mediodía) se ubican
  en las costas, disminuyendo hasta 60% en el interior del territorio. Los meses más húmedos son septiembre y octubre, y menos húmedos son abril marzo.
El viento del Este predomina en casi todo el país, girando del NE al E de mayo a octubre, y puede rotar al SE en caso de retraimiento del centro anticiclónico; de noviembre a abril los rumbos más frecuentes son del primer cuadrante, debido a la afectación de los organismos propios de circulación invernal. Las velocidades máximas del viento, sobre el país o por sus inmediaciones, se deben al paso de frentes fríos, tormentas extratropicales locales severas y ciclones tropicales.
En cuanto a la presión atmosférica, la influencia anticiclónica prevalece durante todo el año, reflejando valores más elevados y mayores gradientes de presión en los meses de invierno, y más bajos en verano.
La evaporación es elevada, con valores de hasta 2 300 mm en el Valle del río Cauto y en la costa sur de Guantánamo. Las magnitudes más bajas de este importante componente del balance hídrico corresponden a las regiones montañosas donde alcanzan alrededor de los 1 100 mm anuales. Las condiciones observadas en el clima del país para los tres últimos años son coherentes con las tendencias descritas anteriormente
     
 
El año 1997 fue el más cálido en Cuba desde 1951 y las temperaturas registradas durante algunos meses de 1998 se han catalogado de muy elevadas e incluso extremas.
 
     
     
En los años 1997-1998, el clima de Cuba estuvo muy relacionado con la presencia del fuerte evento de calentamiento ENOS, que mostró su máxima intensidad en el período invernal y perduró hasta junio de 1998.
Otra influencia importante fue la del ulterior proceso de enfriamiento La Niña 1998-1999, desde agosto de este mismo año hasta mediados de 1999 y que reflejó categoría de evento fuerte en el mes de enero. En efecto, el hecho de que el invierno de 1997-1998 fuera muy lluvioso; la ocurrencia de un severo proceso de sequía de corto período récord, que afectó todo el país a inicios del verano de 1998 y que impactó duramente
en las provincias más orientales; la reducción de la
  actividad ciclónica de 1997, la progresiva recuperación de las lluvias (aún cuando permanecen déficit marcados en algunas provincias orientales) y el incremento de la actividad ciclónica durante 1999, son claros ejemplos de la influencia típica de estos eventos sobre el clima de Cuba.
El incremento en la actividad ciclónica en temporadas recientes, pudiera indicar también el inicio de una nueva etapa de mayor actividad en la región. La presencia de los huracanes “Lili” en 1996, “Georges” en 1998 e “Irene” en 1999 parecen ser indicios de este proceso.
     
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Estado del medio ambiente cubano
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- Marco legal y desarrollo institucional en la esfera ambiental
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