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Cuba fue explotada y sus riquezas naturales saqueadas
desde el descubrimiento por España en 1492, hasta
el triunfo de la Revolución en 1959. Sufrió
cuatro siglos de explotación como colonia de
España lo que trajo, entre otras afectaciones,
la reducción del área boscosa del 95 al
54% respecto al territorio nacional. A partir de 1900,
el desarrollo azucarero propició la devastación
acelerada de los recursos naturales y al triunfo de
la Revolución en 1959, la situación ambiental
del país se caracterizaba por la degradación
y erosión de los suelos, las aguas, el relieve,
la vegetación, y la reducción del área
boscosa al 14%, lo que conllevó a una importante
pérdida de la diversidad biológica, imposible
de ser plenamente evaluada.
A esto se sumaban las deplorables condiciones de salud
de la población debido a la mala calidad de los
servicios en esta esfera, tanto preventivos como de
asistencia y los serios problemas sociales asociados
a la extrema pobreza, la discriminación por razas
y por sexo, la desigualdad social, el analfabetismo
y la explotación en general.
Desde 1959, el Proyecto Revolucionario se define esencialmente
por su carácter humanista y se caracteriza porque
desde sus inicios se trazó, como principal objetivo,
la elevación del nivel y calidad de vida del
pueblo, principios sobre los cuales se argumenta en
la actualidad la sostenibilidad del desarrollo del país.
Con la aplicación de nuevos conocimientos y resultados
científicos se ha logrado la evaluación
del potencial de los recursos naturales existentes,
la aplicación de prácticas de agricultura
sostenible, el desarrollo de vacunas y nuevos medicamentos,
la generación de tecnologías para el aprovechamiento
de residuales, incluidas las prácticas de producciones
limpias, la rehabilitación y restauración
de ecosistemas afectados y una mejor gestión
en el manejo de los recursos como agua y suelo, entre
otros.
Sin embargo, tal y como se reconoce en la Estrategia
Ambiental Nacional (CITMA, 1997), "Paralelamente
a estos logros, han existido errores y deficiencias,
dados en lo fundamental por la insuficiente conciencia,
conocimientos y educación ambiental, la carencia
de una mayor exigencia en la gestión, la limitada
introducción y generalización de los resultados
de la ciencia y la tecnología, la aún
insuficiente incorporación de la dimensión
ambiental en las políticas, planes y programas
de desarrollo, y la ausencia de un sistema jurídico
lo suficientemente integrador y coherente. Por otra
parte, la carencia de recursos materiales y financieros
ha impedido alcanzar niveles superiores de protección
ambiental, lo que se ha agudizado en los últimos
años, debido a la pérdida de las relaciones
comerciales con el excampo socialista y el sostenido
e incrementado bloqueo económico de EE.UU".
Puede por tanto afirmarse, que este devenir del desarrollo
económico y social durante más de 4 siglos
de explotación, marcó los principales
problemas ambientales a los que el país ha tenido
que enfrentarse en los últimos cuatro lustros,
al final de los cuales se cuenta con un nuevo marco
legislativo, una Estrategia Ambiental Nacional y las
correspondientes estrategias ambientales sectoriales
y territoriales, instrumentos para la gestión
ambiental bien definidos y múltiples resultados,
a pesar de las dificultades económicas por las
que ha atravesado el país durante todo este tiempo.
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